¡Qué tal, futboleros! Hoy vamos a desgranar ese partidazo entre Atlanta y Quilmes que nos dejó chismes más jugosos que un recital del Indio Solari en plena misa de domingo.
Primero lo primero: el encuentro se dio bajo la lupa rigurosa de D. Zamora (que no es precisamente el cuarto Soda Stereo pero dirige mejor que muchos). El partido fue una especie de peregrinación al Estadio Don León Kolbovski donde los fieles seguidores vieron cómo sus equipos batallaban por la gloria o algo parecido. Y bueno, para no andarnos con rodeos intrascendentes como cumbia sin bandoneón, el resultado final pintó un 2-0 contundente a favor de Atlanta sobre Quilmes.
La primera mitad arrancó tranqui, hasta que apareció L. Fedele quien decidió romper el silencio monacal del marcador con un gol clásico asistido por M. Echeverría allá por el minuto 27 – justo cuando estabas pensando si pedirte otra pizza o no. Este gol demostraba que Atlanta venía firme como Charly García en concierto.
Quilmes intentaba responder pero entre amonestaciones y cambios más confusos que explicación de física cuántica en teatro callejero, simplemente no encontraban su ritmo. Para rematarla antes del descanso F. Torrent recibió una tarjeta amarilla tan necesaria como abono VIP para ver a Los Redondos reunidos nuevamente.
El segundo tiempo fue menos Cacho Castaña y mucho Mercedes Sosa; potente e inspirador para Atlanta mientras seguían dominando sin dejar mucha chance a Quilmes – esos pobres diablos tuvieron sus momentos pero ni con rezos logran encontrar la red adversaria últimamente. A todo esto L.Fedele añadió otro tanto al 55′, doblando la ventaja luego de moverse libremente cual Gilda sin controladores bailables cerca.
En resumen: Atlanta brillante como Luca Prodan en noche buena, Quilmes apagado cual fogata después de lluvia eterna… Si este fuera un disco estaríamos hablando del lado A completamente rayado favoreciendo siempre al mismo equipo local.
No hay duda ché -en esta jornada-, las expectativas eran altas pero sólo uno supo cantar victoria mientras los otros deben seguir aferrándose fuerte al rosario futbolístico esperanzados en algún milagro deportivo próximo casi tan improbable cuanto Spinetta dando clases magistrales desde arriba.
Así cerramos nuestra charla hoy ¿Cuál crees será el futuro inmediato para ambos? ¿Resurrección divina o continúa pérdida atlética? Hasta entonces mantengan esa pasión encendida igualito a una guitarra eléctrica enchufada listita pa’ rockear.
¡Hasta luego fanáticos!