¡Qué partido, papá! Banfield y una victoria más ajustada que pantalón de gaucho en festival
Buenas, gente. Les voy a contar un poquito sobre el match del Tito Tomaghello entre Banfield y Villa Mitre por la Copa Argentina allá por el 2025. Un partidito con todos los condimentos: roja tempranera, golazo y nervios hasta el final. Si esto fuera un recital de Charly García en sus mejores épocas, diría que fue uno intenso pero sin bises.
Arrancamos con una expulsión que dejó a más de uno mascando bronca como si se hubiese tragado un chorizo crudo en plena peña folklórica. A los 24 minutos nomás, nuestro querido T. Adoryan vio la tarjeta roja tan rápido como quien pierde su fe al primer milagro fallido en San Cayetano. Así quedaban las cosas para Banfield: con uno menos antes de poder decir “¡qué talco!”.
Pero bueno, aquí no hay drama que valga porque al toque, cuando corrían 31 minutos del primer tiempo (siete minutitos después de quedar con diez), Alaniz metió un golazo digno de ser cantado por La Mona Jiménez durante una noche sabrosa en Córdoba; asistencia nada menos que del compañero G. Rios – esos dos combinados mejor que dulce de leche con banana.
Y así se mantuvo todo hasta el pitazo final —con ambos equipos jugando al ‘ver quién aguanta más’. Los muchachos parecían estar bailando un malambo: uno intenta impresionar pero siempre cuidándose las espaldas para no recibir una sorpresa indeseada.
El árbitro P. Dóvalo tuvo su momento estrella también – digamos que controlaba ese juego igual como trataremos nosotros controlarnos cada vez que escuchemos “De música ligera” sin pensar automáticamente en Soda Stereo… imposible ¿no?
En resumen mi gente hermosa: ganó Banfield 1-0 ante Villa Mitre y pasaron esta ronda copera sudando la gota gorda o casi pidiendo la hora sagrada del tercer tercio como diría alguna leyenda criolla nuestra (y no me refiero precisamente a tomar mate).
¿Que qué espero ahora? Que sigan estos juegos picantes donde lo único seguro es la incertidumbre – algo así como irse a dormir luego ver cómo terminará este maravilloso país nuestro día tras día.
No olviden seguir disfrutando del fútbol tanto como yo disfruto escribir estas líneas cargadas de amor futbolístico mezclado con una pisquita buen humor argentino ¡Hasta el próximo partido!