¡Hablemos de fútbol, che! Y no cualquier partido, sino uno que nos tuvo a todos colgados del alambrado como Charly García en aquel recital mítico. Sí, me refiero al duelo entre Estudiantes L.P. y Belgrano Córdoba en el estadio Jorge Luis Hirschi, donde las emociones tuvieron más subibajas que un concierto de La Renga.
Para arrancar con algo de contexto: fue un encuentro típico de la Liga Profesional Argentina (temporada 2025), esos partidos donde cada pelota se disputa como si fuera una reliquia sagrada bendecida por el mismísimo Gauchito Gil.
Desde los primeros minutos ya pudimos ver las intenciones claras pero confusas como espejismo en medio del Chaco – cambios rápidos buscando sacudir la modorra inicial. Hubo bailecitos tácticos desde ambos bancos; A.Manyoma salió tempranito reemplazado por A.Castro para Estudiantes y G.Heredia hizo lo propio entrando por E.Lopez en Belgrano.
Pero hablemos claro: este match va a pasar a la historia más recordado por sus tarjetas amarillas que por sus olés o jugadas magistrales. Fue menos poético que un asado sin vino. El único gol llegó gracias a N.Fernández quien rompió la red adversaria allá por el minuto 41 luego de pase milimétrico -como corte fino de facon- servido por F.Gonzalez dejándonos así sin respiro hasta el descanso.
Los segundos cuarenta y cinco fueron otro cantar… O mejor dicho, otro rezar porque parecía misa larguísima dominical con tanto cambio y amonestación distribuídos generosamente como pan dulce navideño barato. Para muestra basta decir que sólo Estudiantes ejecutó cuatro sustituciones apenas sonaron las campanadas del segundo tiempo cual carnavalito ensordecedor.
Y mientras nosotros espectadores sufríamos esa montaña rusa emocional pensando qué más podría pasar, siguió lloviendo tarjetas amarillas sobre mojado – ¿Estrategia defensiva? Más bien pareció desfile procesión bajo palio…
Cuando sonaba casi el silbatazo final (y muchos pedían “que esto acabe ya”), M.Troilo cerraba esta feria con otra cartulina más añadida al álbum del juego – clara señal celeste divina indicando finiquitar todo antes que nos expulsaran también a nosotros los fans mortales observantes desde casa o gradas.
En conclusión amigos futboleros: Si esperaban Messiánicas gambetas o Maradonianos toques angelicales les digo que no ha sido ese tipo día ni lugar. Pero siendo sinceros… ¿Quién necesita siempre escuchar Serú Girán cuando tenemos días completitos disfrutables aunque sea solo vitoreando ‘aguante’ entre mates imaginarios?
Belgrano se llevó esos tres puntos hacia Cordoba tan necesarios como agua mayo mientras nuestros corazones quedaron aguardando próximo enfrentamiento igualmente épico ¡Ojalá lleno goles! Bueno queda seguir rodete puesto sabiendo esto parte nuestra eterna pasión argenta — Donde hay balón rodante ahí estaremos caiga quien caiga.