¡Buenas, che! ¿Se acuerdan del partido de la Copa Argentina entre Newell’s Old Boys y Kimberley Mar del Plata? Bueno, les voy a contar cómo fue esa batalla futbolística que más parecía un recital de rock con todos esos cambios y penales. Y sí, aunque el resultado en los 90 minutos haya sido como un disco rayado de Charly García sin melodía alguna (0-0), ¡la cosa se puso buena después!
El encuentro tuvo lugar en el Estadio Ciudad de Vicente López. Un escenario perfecto para una noche de drama deportivo que ni Ricardo Montaner habría podido cantar mejor. Los dos equipos llegaron al campo dispuestos a darlo todo… aunque durante el juego regular le metieron menos goles que Fito Páez en una competencia de reggaetón.
Hablando en serio, tanto Newell’s como Kimberley jugaron con más precauciones que santo rezando domingo por la mañana. Pero donde realmente se prendió la fiesta fue cuando llegamos a los penales. Ahí sí vimos algo más emocionante que novela turca en horario central.
Los tiros desde los once pasos fueron un sube y baja emocional como ver actuar a Luis Brandoni: momentos brillantes alternados con otros para olvidar rápido. En total, hubo unos cuantos fallos —algunos dignos del peor blooper— pero también algunos golazos clavados justo donde las arañas tejen su nido.
Al final del día (y tras suficientes penaltis para hacerle segunda parte a “La odisea”), Newell’s logró llevarse la victoria 5-4 gracias a sus nervios de acero o tal vez simplemente porque tenían al Gauchito Gil haciendo fuerza desde algún rincón celestial.
En resumen, amigos míos: no siempre necesitamos goles durante el tiempo reglamentario para disfrutar un buen espectáculo futbolístico; basta con tener una tanda de penales tan emocionante como esta para recordarnos por qué amamos este bendito deporte —incluso si tiene días que parece querer rompernos el corazón cual canción despechada.
Así nos vamos hoy; esperemos al próximo encuentro lleno igualmente o más picante que este… ¡Y eso es mucho decir! Nos vemos pronto y recuerden: El fútbol nunca deja nuestras venas, solo toma pequeñas pausitas café mediante.